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Estado de goce, estado de deseo

Estoy en un mundo voraz, en una vida nihilista entre sistemas que todo el tiempo me capturan negativamente de alguna forma. Estoy también enamorado de mi novia, enamorado de mi vida, de mi cuerpo, del cuerpo de mi novia, de los roces que nos regalamos, de la vida de mi novia cuando se pega a la mía. Pero estoy capturado por una forma de vida que me tiene enrutinado, direccionado, obturado, que me roba el tiempo que dura y me da sólo el que pasa. Camino todos los días entre el transporte publico, entre los cuerpos ajenos, entre una computadora y un celular, entre la música para relajar, para bailar, para pensar; camino explicándome en un espacio que me apaga para volver a dormir y volver a lo mismo al otro día. Todos los días caminando buscando los rincones donde mi deseo se abalance, donde poder abrazar cualquier cosa en cualquier lugar, un momento donde mi escritura dure sin sufrir, sin sudar el tiempo que pasa. Sin la necesidad de ir en busca del tiempo perdido. Intensificar la durac...

Insistencia

Fue sin querer, suplican e insisten. Aborrecer la suplica y la insistencia anulan mi violencia, colman mi paciencia y desatan una piedad sin motivo, una compasión dejada, que no tienen como objetivo sino más bien la liberación del conflicto. Debilidad doble que no se niega, que hasta el momento no se ha podido negar, no ha sabido afirmarse. El estado de las cosas, el movimiento de las mismas es abrumador en su insistencia y suplicancia. Se huele el miedo que recorre nuestros cuerpos, ya no por cambiar el rumbo sino imaginarlo estático. Ver las cosas quietas recupera los espasmos epilépticos de la suplica que insiste en no detenerse. Una droga sin efecto, una droga para idiotas. Ver las cosas moviendose en la quietud es lo que la última experiencia, con mayúscula, nos pide. Ir tan rápido que no nos movemos. El mundo ya no nos da nada, solo vidrieras estériles y paquetes de turismo para insensibles. En unos meses salgo de mi país por primera vez a donde comenzó, según dicen, el movimien...

Encontrarse

Encontrarse, algunos dicen, pero la disolución es más una cuestión de apertura corporal.Abrirse a una nueva forma, deforme, idiota, torpe... la intensidad se abisma sobre la piel y la sangre se escurre en cada centímetro donde recorro tus labios, donde me encuentro con su otredad, no yo, ni él, ni ella, una desorganización estructural de las formas que las aniquila liberando esa profundidad de las superficies. Inexplicable en sentimientos. No hay calor, no hay frío, no hay nada, una desintegración infinitesimal... el infinito en un par de horas, unas simples horas donde la música vibra y recorre más rincones que espacios. Cuando te veo, cuando te veo estiro la mano y luego caigo en la cuenta que siento tu estómago, siento como tus ácidos gástricos consumen la misma cerveza que yo, a otro ritmo. Estamos descordinados, felices en nuestro ritmo... sin identificación con el otro, el otro no se hace uno conmigo, no se hace nunca, mi yo no vale más que mis pies moviéndose, quizás menos... si...
Sobrevalúo todo y prejuzgo cada instante como insignificante y hasta el viento insiste en confirmarme la instancia decadente en la que me muevo, nos movemos. El mundo insiste con una verdad idiota, con miles de verdades y nos falta la experiencia, nos hemos quedado sin experiencia y no es algo nuevo.

Se ve

Él camina, camina al laburo, a la facultad, a lo de su novia, a lo de su psicóloga, siempre por el mismo lugar, pensando, boludeces como a veces dice, pero para él son revelaciones, siempre revelaciones, sobre el mundo, sobre su vida, sobre la vida de los demás, sobre la vida así a secas, dura y pijuda como el mundo que lo rodea y no para de garcharlo cotidianamente, que deja de lado cuando llega a destino. A veces lee, cuando agarra un poco de ganas en el transporte público, lee boludeces como dice, pero para él son un lugar de poder, donde se siente lleno, o que se llena, que no entiende, pero que quiere creer que sí, porque le gusta imitar, o como piensa, copiar, usar, violar, profanar, etc...  Camina, va y viene haciendo los mismos recorridos a los mismos lugares, nunca un desvío, o pequeños que no son tan desvíos porque siempre llega al mismo sitio en el mismo tiempo, nunca una pérdida, una negación rotunda a hacer lo que tiene que hacer, lo que cree que tiene que hacer. Lo pi...

Volvimos al pedo...

Imagen
Será que me mudo con mi novia o eso sólo aceleró la vertiginosa incertidumbre de qué vamos a hacer en este momento histórico en que estamos vivos. Puede ser que no tengo treinta pero casi o que veo que de golpe el mundo ha echado para atrás todo su cuerpo, erizado los pelos mostrando los dientes. Tengo la sensación de ansiedad ante la posibilidad de que pase algo que no sé cómo enfrentar, pero que me encantaría, porque el cinismo está de moda, que suceda en mis narices... En Argentina ganó Macri porque parece que estábamos afuera del mundo y volvimos rebosantes de alegría para jugar con los amigos que dejamos en el jardín del edén capitalista, más imbécil que el de una biblia reciclada. Pero de golpe ganó Trump en USA y parece que se mete en su casa para cerrar la puerta y parece que lo otros que tienen pelota también se van a dormir a su casa con la puerta bien cerrada. Afuera nos quedamos unos cuantos perejiles, medio pobretones, con una escuela mejor que otra, más grandes o más ch...

Las ventanas

Las ventanas en esta oficina no dan a mi sector, entenderás que no es muy divertido, y entonces vivo a luz de lampara, que no es menos artificial que la del sol, pero inevitablemente tiene menos claridad, como cuando ves jugar al que sabe al lado de 20 que no tienen idea pero que igual cobran... y es aburrido, sin brillo uno se vuelve opaco. No es simplemente la luz el problema, trabajar te vuelve opaco, ya nada pasa y te arrastra, todo rebota pero sin intensidad, quedas gris, un gris de mierda. A veces intento no mirar la pared para que el encierro no se ponga áspero. Hice este blog porque no quiero escribir mi novela en este ambiente de mierda que me da comer y que se vuelva gris, prefiero que quede negra, bien sucia, pero no gris y aburrida. Pero todo esto es irrelevante para vos, ¿no? Pensar que arafue hay gente que también, aunque le pegue el sol, está gris porque labura, simplemente porque laburar te vuelve gris. ¿Qué hacer? Lenin ya escribió un libro que no leí, pero igualmente...