Se ve

Él camina, camina al laburo, a la facultad, a lo de su novia, a lo de su psicóloga, siempre por el mismo lugar, pensando, boludeces como a veces dice, pero para él son revelaciones, siempre revelaciones, sobre el mundo, sobre su vida, sobre la vida de los demás, sobre la vida así a secas, dura y pijuda como el mundo que lo rodea y no para de garcharlo cotidianamente, que deja de lado cuando llega a destino. A veces lee, cuando agarra un poco de ganas en el transporte público, lee boludeces como dice, pero para él son un lugar de poder, donde se siente lleno, o que se llena, que no entiende, pero que quiere creer que sí, porque le gusta imitar, o como piensa, copiar, usar, violar, profanar, etc... 
Camina, va y viene haciendo los mismos recorridos a los mismos lugares, nunca un desvío, o pequeños que no son tan desvíos porque siempre llega al mismo sitio en el mismo tiempo, nunca una pérdida, una negación rotunda a hacer lo que tiene que hacer, lo que cree que tiene que hacer. Lo piensa, lo piensa fuerte en ese andar, se dice, pero en realidad es simplemente el mismo mecanismo para no perder ese rumbo que lo lleva a esos lugares de siempre, donde encontrarse de nuevo, en el mismo lugar, con el mismo humor que tenía el día anterior y va a tener al día siguiente. Siempre el mismo caminar, el mismo camino, los mismos pensamientos, reveladores, esas mismas lecturas que lo empoderan intelectualmente, pero su cuerpo sigue en el mismo envión, nunca un detenerse, ni siquiera al distraerse. 
Se detiene para leerse pero se cansa, pero le gusta como camina ahí, porque no camina, se ve pasar, o eso se dice.

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