Encontrarse

Encontrarse, algunos dicen, pero la disolución es más una cuestión de apertura corporal.Abrirse a una nueva forma, deforme, idiota, torpe... la intensidad se abisma sobre la piel y la sangre se escurre en cada centímetro donde recorro tus labios, donde me encuentro con su otredad, no yo, ni él, ni ella, una desorganización estructural de las formas que las aniquila liberando esa profundidad de las superficies. Inexplicable en sentimientos. No hay calor, no hay frío, no hay nada, una desintegración infinitesimal... el infinito en un par de horas, unas simples horas donde la música vibra y recorre más rincones que espacios. Cuando te veo, cuando te veo estiro la mano y luego caigo en la cuenta que siento tu estómago, siento como tus ácidos gástricos consumen la misma cerveza que yo, a otro ritmo. Estamos descordinados, felices en nuestro ritmo... sin identificación con el otro, el otro no se hace uno conmigo, no se hace nunca, mi yo no vale más que mis pies moviéndose, quizás menos... sin nombre, ni documento, ni pasaporte, ni siquiera un servicio a mi nombre, parado desorganizado, feliz, mareado en una bomba cerebral, caliente, cogido con la pija muerta. Una pija da vueltas, cigarrillos pasan de boca en boca, igual que las copas que cargan el flujo de esas conchas que no paramos de chupar y me emborrachan, pero no cogemos, casi nos tocamos, roces que nos alejan para escaparnos del lugar y sentirnos acompañados en un piso que nos ensucia las plantas de los pies.
Quizás queremos escapar de una realidad hipotetizan algunos, que no somos capaces de transformar nuestro tiempo entonces nos evadimos en drogas y consumos idiotas. Seguramente ellos no han podido cambiar nada y esperaban que nosotros con su castración a cuestas les cambiemos su realidad, pero no queremos escaparnos, ni transformar nada, no hay nada que se transforme por esa voluntad liberal individual que no mueve a nadie, a nada. Queremos una experiencia, sin predicado, sin sujeto, ni unimembre, menos que un sintagma, menos que una palabra, letra, sonido, eso que se encuentra en lo imperceptible, queremos fundirnos en todo para dejar de ser nada, de ser un número, un nombre, una historia familiar, un título, queremos ser ese poema que sale de un tirón, esa novela que nunca se pudo escribir pensando, que se piensa tanto que cuando se empieza ya no importa... O quizás si nos queremos evadir porque preferimos nuestra idiotez adicta que un mundo idiota y fascista.

Comentarios